Coscomatepéc.- Un grupo de mujeres dedicadas a la venta de hierbas de olor, frutas, verduras y semillas han manifestado su profundo malestar tras ser reubicadas forzosamente de su lugar habitual de venta.
Estas comerciantes, que llevaban más de 15 años establecidas en el callejón «La Canalla», a pocas cuadras del centro de la cabecera municipal, fueron desalojadas debido a la rehabilitación de la calle, y ahora se encuentran en una zona casi desierta, donde apenas pasa gente y las ventas han caído drásticamente.
Ellas dicen que ateriormente pagaban al gobierno municipal por su derecho a vender en la concurrida calle, una suma que podían cubrir gracias al flujo constante de clientes.
Sin embargo, la reubicación ha cambiado su situación. Ahora, se ven obligadas a pagar una renta de aproximadamente 600 pesos mensuales por un espacio en condiciones deplorables, con un suelo de tierra que no solo es incómodo, sino que también aumenta la presencia de mosquitos, especialmente aquellos que son portadores del dengue.
El malestar entre las comerciantes es evidente. Una de ellas relató con indignación cómo tuvo que gastar 400 pesos en una consulta médica tras ser picada por un mosquito, un gasto que excede sus escasas ganancias diarias, que ahora oscilan entre 50 y 100 pesos.
«Nos están dejando en un lugar donde no pasa nadie, ¿cómo quieren que mantengamos a nuestras familias?», expresó una de las vendedoras, visiblemente afectada. Las mujeres temen por su salud y la de sus seres queridos, mientras luchan por sobrevivir en un sitio donde sus ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos más básicos.
Las comerciantes no ocultan su enojo hacia la administración del alcalde José Luis Alonso Juárez y el director de comercio Rubén Darío. Acusan a las autoridades de actuar de manera insensible y prepotente, al desalojarlas y reubicarlas sin considerar el impacto que esto tendría en sus vidas.
A pesar de haber intentado dialogar con el alcalde para buscar una solución, se sienten ignoradas y desprotegidas. «Nos mandaron a un rincón donde nadie compra, y ni siquiera nos escuchan», lamentó otra de las afectadas.
Estas mujeres, que aunque no son originarias de Coscomatepec, han contribuido significativamente a la economía local durante años, se sienten traicionadas por las autoridades municipales. Durante su tiempo en el municipio, han apoyado a la comunidad comprando productos a otros comerciantes locales y pagando puntualmente los servicios municipales, como la recolección de basura, agua y drenaje.
Sin embargo, sienten que ahora están siendo castigadas injustamente por la misma administración que debería proteger sus derechos.
La reubicación ha generado un fuerte malestar, no solo por la pérdida de ingresos, sino también por el riesgo que representa para su salud y bienestar.
Las comerciantes exigen ser escuchadas y que se les permita regresar a un lugar donde puedan trabajar dignamente y así recuperar su economía, que ha sido severamente golpeada por la decisión arbitraria de las autoridades.
Con información de: Fidel Urbano Noticias